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Empezar a escribir es un tormento. Toparse con la página en blanco a uno le da mucho pánico. No sabemos cómo comenzar. Algunos aún quieren hallar la tan sobrevalorada inspiración. Olvidamos que la inspiración es traicionera y que la única forma de empezar a trabajar es haciendo. No importa cómo, no importa qué sientas que lo que estás escribiendo es una buena mierda… Esa cosa horrenda que ves ahí se podría convertir en una gran obra de arte. Es mejor tener una bestia que tener una bella hoja en blanco. Sin borrones y muy cuidada. Donde no hay arrugas ni manchas es porque no ha habido ni un poco de chamba dura.
Este post es muy simple, ¿Quieres escribir tu primera historia? Es sencillo. Solo piensa en dos personajes. Digamos que se llaman Bryan y Adriana. Ahora tienes que pensar en algo que quiera uno de ellos… algo por lo que esa persona se muera. Digamos que Adriana quiere casarse con Bryan. Ahora, toda historia necesita un conflicto… Sin conflicto la historia no le interesa absolutamente a nadie… ¿Cómo conseguimos un conflicto? Simple. Bryan debe querer todo lo opuesto. Bryan quiere separarse de Adriana, quiere alejarla…
Ahora ya tenemos nuestro conflicto. Alguien quiere algo, pero la otra persona quiere todo lo contrario. Con eso ya tienes bastante… ¡Solo falta desarrollarlo. A continuación dejo el primer texto que trabajé bajo esta misma premisa en el Vivero de Dramaturgia. Teníamos que elegir a un personaje X que quiera algo y a un personaje Y que quiera algo que se enfrentaba a lo que X quería. Obviamente los nombres de estos personajes eran Adriana y Bryan… y la historia se contó así:
EL VESTIDO DE NOVIA
De Abel Enríquez
PERSONAJES:
ADRIANA, 26 años.
BRYAN, 28 años.
ACTO ÚNICO
ESCENA ÚNICA:
ADRIANA y BRYAN se encuentra sentados en la banca de un parque. ADRIANA tiene una bolsa en las manos. BRYAN fuma un cigarrillo. Ninguno habla. Ambos parecen nerviosos.
ADRIANA
¿No te parece una noche linda?
BRYAN
Sabes que a mí siempre me ha gustado la noche.
ADRIANA
Lo sé, pero siento que esta es especial.
BRYAN
Puede ser.
ADRIANA
Hace unos días me encontré con Miriam, ¿te acuerdas de Miriam?
BRYAN
Ah… sí. Me acuerdo. La loca esa que se vestía como una cualquiera y que se va casar con este seudo periodista de espectáculos.
ADRIANA
¿Cómo dices eso? No es una cualquiera y su novio no es un periodista de espectáculos, ¡es director de una revista importantísima!
BRYAN
Tienes razón. Discúlpame. Fui muy formal. Ella es solo una puta y él un vende humo de mierda.
(ADRIANA mira fijamente a BRYAN, luego desvía la mirada)
ADRIANA
Bueno… quería decirte que se va casar. Dentro de un mes.
BRYAN
Carajo… si ella se casa, todo el mundo debería hacerlo.
ADRIANA
¡Sí! ¡Eso mismo!
BRYAN
No te entiendo.
ADRIANA
Es que yo –
BRYAN
Oye, no me gusta venir a este parque.
ADRIANA
Es nuestro parque.
BRYAN
Detesto el olor a césped, la caca de los perros, ¿por qué la gente siempre trae a sus perros a cagar a este parque?
ADRIANA
Te gustan los perros.
BRYAN
Sí, pero no aguanto el olor a mierda.
ADRIANA
¿Entonces cómo te soportas?
BRYAN
¿Qué?
ADRIANA
Te estás comportando como un imbécil y eso sí huele a mierda.
BRYAN suspira. ADRIANA voltea la mirada. No quiere verlo.
BRYAN
Lo siento, ¿está bien? (La toma del mentón y voltea su cara hacia él). Cuéntame, ¿cuándo se casa Miriam?
ADRIANA
(Molesta) En el día de las putas, ¿cuándo más?
BRYAN
No te molestes.
ADRIANA
Tú dices que es una puta, una puta solo se puede casar en el día de las putas.
BRYAN
No quise decir eso.
ADRIANA
¿No?
BRYAN
Bueno, en realidad sí. No fue la manera… Estoy estresado. El trabajo. Tengo que terminar un reportaje y ni siquiera he empezado.
ADRIANA
Yo no tengo la culpa.
BRYAN
Yo sé que no la tienes.
ADRIANA
¿Entonces?
BRYAN
No me gusta hablar en un parque.
ADRIANA
Pero es –
BRYAN
¡Puta madre! ¡Ya sé que es nuestro parque! Lo sé.
ADRIANA
¡Quería que sea un momento especial!
BRYAN
Y yo quiero – no, nada.
ADRIANA
¿Qué quieres?
BRYAN
Nada. Solo quiero que vayamos a mi cuarto y hablemos ahí. Como siempre.
ADRIANA
Nunca hablamos. Solo tiramos.
BRYAN
Bueno… soy periodista, hablo todo el tiempo. Contigo prefiero hacer “otras cosas”.
ADRIANA
Yo me muero por hablar.
BRYAN
¡Está bien! Hablemos, ¡vamos! Cuéntame.
ADRIANA saca un vestido de novia de su bolsa y se lo muestra. BRYAN no entiende absolutamente nada.
ADRIANA
Lo encontré hoy en la mañana. Es de mi mamá (BRYAN queda en silencio), ¿qué te parece?
BRYAN
Es… bonito.
ADRIANA
¡Sí! Me emocioné. Se lo mostré a mi mamá y ella gritó de la alegría. Nunca la había visto tan feliz.
BRYAN
Me imagino. Dicen que es el momento más especial para una mujer.
ADRIANA
¡Lo es! El más feliz, ¡el más hermoso!
BRYAN
Tus padres se han divorciado.
ADRIANA
Ay, ¡yo lo sé!
BRYAN
Esa felicidad, esa cosa hermosa no dura para siempre.
ADRIANA
No seas tonto. Mi mamá me mostró las fotos antiguas. Se le veía tan contenta abrazada a papá. Y él se veía precioso.
BRYAN
¿Y se veía feliz?
ADRIANA
¡Claro que sí! (ADRIANA le ofrece el vestido con sus manos). Tócalo. (BRYAN no reacciona). ¡Tócalo! (BRYAN toma el vestido entre sus manos.). Es suave. Suave, como cuando tú me abrazas y me dices que me amas tirados en la cama. Desnudos. Y me acaricias el rostro y dices “mi bonita” y yo me río porque soy una tonta enamorada (BRYAN no dice absolutamente nada. ADRIANA lo abraza, muy emocionada.). Hemos tenido problemas. Lo sé, pero –
BRYAN
Yo quería hablar de esos problemas.
ADRIANA
No, ¿para qué? ¿Para qué hablar de problemas? ¡Hablemos del amor! (BRYAN deja el vestido en manos de ADRIANA). Sé que no huele tan bien, ¡es que ha estado guardado mucho tiempo!
BRYAN
Al menos no huele como este parque.
ADRIANA
Me alegra escuchar eso.
BRYAN
Necesito otro cigarro (BRYAN saca su cajetilla del bolsillo de la camisa y se da cuenta que ya no tiene cigarros). La puta madre…
ADRIANA
Mejor que no fumes. A mí nunca me ha gustado ese mal hábito.
BRYAN
Pero a mí sí y te he repetido hasta el cansancio que no eres mi mamá.
ADRIANA
Cuando vivamos juntos –
BRYAN
¿Qué?
ADRIANA
Tú sabes –
BRYAN
No. Yo no sé nada.
ADRIANA
Llevamos dos años juntos.
BRYAN
¿Y?
ADRIANA
Ya es hora de dar –
BRYAN
No me salgas con esos clichés del segundo paso. Nosotros ya hemos dado muchos pasos, ¡casarse no es el que continúa!
ADRIANA
¿Qué?
BRYAN
Ya escuchaste.
ADRIANA
¿Me estás rechazando?
BRYAN
Oye, no llegamos ni a los treinta. Somos unos chibolos, ¿qué es lo que quieres?
ADRIANA
Que no me rechaces.
BRYAN
Solo te estoy diciendo que ese paso no es el siguiente.
ADRIANA
¿Entonces cuál es?
BRYAN
Bueno quizá… no lo sé.
ADRIANA
¿Quizá qué?
BRYAN
Quizá debamos darnos un tiempo (ADRIANA aprieta fuertemente el vestido, sin decir absolutamente nada). Un tiempo para – para pensar, para… respirar un poco.
ADRIANA
No puedes respirar.
BRYAN
¡Me ahogo! (BRYAN intenta tomar de las manos a ADRIANA. Ella no lo deja). Tengo ganas de correr un poco, sin que alguien me esté jalando de las piernas.
ADRIANA
¿Quién mierda te jala de las piernas?
BRYAN
Eres muy demandante.
ADRIANA
Recién me entero.
BRYAN
Pues deberías saberlo.
ADRIANA
¿Cómo saberlo? ¡Si tú no me dices ni un carajo!
BRYAN
No eres una niña. A estas alturas deberías… conocerte un poco.
(ADRIANA le tira una fuerte bofetada)
ADRIANA
Eres un cobarde.
BRYAN
Sí, en eso estamos de acuerdo.
ADRIANA
Un cobarde que ahora me quiere echar la culpa de todo.
BRYAN
No. Tú no tienes la culpa.
ADRIANA
¿Entonces quién?
BRYAN
Nadie.
ADRIANA
Tú, ¡tú la tienes!
BRYAN
Sí. Tal vez yo sí.
ADRIANA
¿No me quieres?
BRYAN
Te quiero.
ADRIANA
¿Entonces?
BRYAN
Pero no quiero estar contigo.
ADRIANA
¿Por qué?
BRYAN
Yo extraño mi otra vida.
ADRIANA
¿Tú otra vida?
BRYAN
Cuando tú llegaste mi vida cambio por completo. Yo era un loco de mierda, en el periódico todos decían “ahí viene el loco Bryan”. Bebía todo el tiempo y me tiraba a la primera mujer que me aceptaba en las reuniones. A veces ninguna quería nada y yo lo que hacía era largarme a mi casa y masturbarme, pensando en la mujer que pudo haber estado en mi cama. Y luego me deprimía, luego del orgasmo me ponía melancólico y quería seguir bebiendo.
ADRIANA
¿Eso extrañas? ¿Eso extrañas, pedazo de huevón?
BRYAN
Cuando llegaste tú quise creer que era amor, ¡que era estabilidad! Que iba dejar de beber, que iba dejar de ser un arrecho de mierda.
ADRIANA
¿Y acaso no?
BRYAN
Sí, pero no siempre. Me muero por emborracharme, agarrarme a golpes con alguien, fumar y fumar y fumar y tomarme una botella entera de ron y tirar con la primera que vea y luego decirle que se vaya de mi casa y llamar a un amigo para tomar otra botella, ¡eso quiero!
ADRIANA
No quieres eso. Te aseguro que no.
BRYAN
¿Tú qué sabes? Yo te he mostrado a ti mi mejor cara.
ADRIANA
¿Y crees que no me advirtieron? “Ese huevón es un borracho de mierda, a todas se las quiere tirar”, ¿crees que no me lo dijeron? ¡Lo hicieron!
BRYAN
¿Y entonces por qué estás conmigo?
ADRIANA
Porque me gustas, ¡porque te quiero! Y estoy segura que no vas a encontrar a alguien que te quiera como yo, aun sabiendo que has sido una mierda de persona.
BRYAN
Es que quiero seguir siéndolo.
ADRIANA
Eso solo es momentáneo, ¡está en tu mente!
BRYAN
Es mi pasión, ¡me apasiona!
ADRIANA
No, estás equivocado. Date cuenta. Solo estás confundido.
BRYAN
¡Me he tirado a otra mujer!
(BRYAN espera una reacción de ADRIANA, pero esta no dice absolutamente nada.)
BRYAN
Reacciona, carajo. Me he tirado a una puta, ¡la recogí de una calle! Por el centro y me la tiré. Y luego viniste a mi casa y tiré contigo, ¿te das cuenta? Soy un asco. No te merezco.
ADRIANA
No lo eres.
BRYAN
¿Qué?
ADRIANA
No eres un asco.
BRYAN
¿Entonces qué mierda soy?
ADRIANA
Te vas a ver precioso con tu traje de novio.
BRYAN
¿No me has escuchado?
ADRIANA
Solo estás confundido.
BRYAN
¡Me tiré a una puta y luego tiré contigo! ¡Y fue una puta barata! Asquerosa, horrible.
ADRIANA
Te perdono.
BRYAN
¡No quiero que me perdones!
ADRIANA
Mi mamá sueña con que yo me case, soy su única hija. Está deprimida desde que se divorció de mi papá. Quiere verme feliz y quiere tener un nieto… Nuestro hijo. El hijo que vamos a buscar desde ya.
BRYAN
¿Estás loca?
ADRIANA
Mi mamá no se va morir deprimida por culpa de tus pasiones.
BRYAN
No le va pasar nada. Ya se va poner mejor.
ADRIANA
Yo la conozco más que tú. Así que tú y yo nos vamos a casar.
BRYAN
Mira, ¿sabes qué? Te lo diré despacito para que lo entiendas: Vete a la mierda, ¡he intentado ser bueno! Pero ya no. No me voy a casar contigo.
ADRIANA
Si lo vas a hacer.
BRYAN
¿Sí? ¿Tú crees?
ADRIANA
Sí. Yo sé que te tiraste a Miriam, “la loca esa que se vestía como una cualquiera” o “una puta”, ¿no? (BRYAN queda callado, completamente sorprendido). Miriam no suele guardar secretos. Pero si yo le cuento a su prometido –“el seudo periodista de espectáculos”– que tú te la tiraste, él te va a destruir.
BRYAN
¿Me estás amenazando?
ADRIANA
Sabes que él podría hacerlo. Tú sabes muy bien que no es una revista cualquiera… Tiene influencias. Te botarían rápidamente de cualquier periódico o de cualquier programa.
BRYAN
¿Te estás metiendo con mi trabajo?
ADRIANA
¿Te metiste con mis sentimientos?
BRYAN
Él no tendría por qué creerte.
ADRIANA
¿Y qué tal si me cree?
(BRYAN queda en silencio. No puede decir nada.)
BRYAN
Oye, lo siento. De verdad, pero –
ADRIANA
Nos vamos a casar.
BRYAN
¿Por qué no te casas con otra persona?
ADRIANA
¿Y qué le digo a mi mamá? “Me separé de él y ahora estoy con este otro”, ¿una puta? ¿Cómo Miriam? No.
BRYAN
Ahora si es una puta…
ADRIANA
Si esa puta se va casar, ¡yo también!
BRYAN
No te das cuenta de lo que hablas.
ADRIANA
No soy una idiota y no estoy loca.
BRYAN
Es que –
ADRIANA
Nos vamos a casar. Pronto.
BRYAN
Es que –
ADRIANA
Vamos a ser muy felices (BRYAN agacha la mirada.). Mírame (BRYAN la mira.). Dame un beso (BRYAN no hace nada. ADRIANA lo besa). Todo va a estar bien. Nos olvidamos de todo… si quieres puedes seguir escapándote sin que nadie se entere, ¿está bien? (BRYAN sigue sin decir nada). Te dije que este día iba ser muy especial.
BRYAN
Bastante.
ADRIANA
Me tengo que ir, mi amor. Hoy le dije a mi mamá que llegaría temprano. Últimamente no le gusta irse sola a dormir. Tiene pesadillas. Espero tú nunca las tengas.
(ADRIANA le da un beso a BRYAN. ADRIANA se va con su vestido de novia y deja solo a BRYAN, quien mira nuevamente su cajetilla de cigarros y la bota al piso).
Apagón.